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Oscar Míguez, Figura Mundial
(Fuente:
El País Digital)
Desde sus años juveniles en las divisiones inferiores de la
Institución Atlética Sud América, Míguez expuso sus cualidades de
goleador con un estilo que le permitió destacarse en el ámbito del
fútbol uruguayo. En ese tiempo en la IASA, formó con Edgardo Alcides
Ghiggia una sociedad incontenible en la ofensiva, que desconcertaba
a las defensas rivales. Varios años después, los dos fueron figuras
decisivas para llevar a Uruguay otra vez a la cumbre del fútbol en
1950.
Sus excelentes actuaciones en la IASA suscitaron el interés de
Peñarol, que lo incorporó a sus filas. Con la camiseta aurinegra,
Míguez alcanzó notable desempeño, ratificando las virtudes de las
que venía precedido, al integrar la famosa máquina de Peñarol, una
delantera de enorme poderío, junto a Ghiggia, Hohberg, Schiaffino y
Vidal, que le valió varios lauros uruguayos al club.
Fue titular en la selección de Uruguay que llegó al Mundial de 1950
sin ser favorita -Brasil era el candidato de todos- pero que
derrumbó todos los pronósticos al derrotar a Brasil por 2 a 1 en una
final que quedó para la más rica historia del fútbol. En ese
Mundial, Míguez hizo cinco goles y sus actuaciones resultaron
fundamentales para la conquista celeste. También jugó el Mundial de
1954, en Suiza, en el que convirtió tres goles.
Si bien varios clubes europeos de primera línea quisieron
contratarlo, Míguez nunca quiso alejarse de Uruguay y optó por
seguir jugando en Peñarol. En el final de su carrera estuvo seis
meses en Sporting Cristal de Perú y después en Rampla Juniors.
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