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Ghiggia Homenajeado por el Maracanazo

(Fuente: El País Digital)

Múnich - El uruguayo Alcides Edgardo Ghiggia, autor de la mayor sorpresa de la historia del fútbol, aseguró hoy a EFE que, igual que hubo un maracanazo, puede haber un berlinazo y una selección que no cuenta puede derrotar a la gran favorita; Brasil.

Ghiggia ha pasado a la historia por ser el autor del segundo gol de la final que disputó su selección contra Brasil, el 16 de julio de 1950.

Entonces, se dijo que tan sólo tres personas en la historia habían sido capaces de silenciar a 200.000 personas en Maracaná: El Papa, Frank Sinatra y Ghiggia.

Casi 56 años después, el ex delantero uruguayo recibió el reconocimiento del mundo del fútbol y, junto a otros 108 campeones mundiales de todos los tiempos, fue homenajeado por la FIFA, que le entregó una pequeña reproducción de la Copa del Mundo.

Con 80 años bien llevados, Ghiggia ha disfrutado se ha reencontrado con su ex compañero Juan Carlos González y ha gozado del reconocimiento de otros campeones del mundo, que aún le observan con admiración.

"Ha sido un encuentro para compartir experiencias, para gastar chistes a los brasileños, que durante varias generaciones vivieron con esa espina clavada. Por suerte, la FIFA se acordó de todos los campeones mundiales. Ha hecho un reconocimiento a todos y me he reencontrado con amigos y he conocido a campeones mundiales de otras épocas que no conocía. Para mí, ha sido una gran satisfacción. Hemos compartido experiencias y, como no podía ser de otra forma, el tema de todas nuestras conversaciones ha sido el fútbol", explicó a EFE.

Un tiempo para recordar aquella calurosa tarde de julio en la que Uruguay ganó un increíble partido a Brasil e hizo que cambiasen todas las portadas de los periódicos que habían adjudicado, por adelantado, el título mundial a los anfitriones.

El gol cambió la vida de Ghiggia, le hizo inmortal, pero también le ha acompañado como un fantasma durante más de medio siglo, obligado en cada ocasión a rememorar aquella internada por la banda, aquel desborde a Bigode y el disparo que sorprendió a Barbosa.

Ghiggia asegura, sin embargo, que es algo con lo que se ha acostumbrado a vivir. "A estas alturas de la vida, no pesa el gol. Es algo que mantengo como un recuerdo muy vivo. Tuve la suerte de hacer ese gol y de llevar un campeonato del mundo a mi país y eso siempre lo voy a tener dentro de mí, aunque también me venga a la memoria el recuerdo de todos aquellos compañeros que estuvieron ese día conmigo y ya no están", añadió.

Ahora, como exponente de un fútbol uruguayo que ya no existe, como representante de la garra charrúa perdida, Ghiggia lamenta que Uruguay no sea capaz de cerrar una crisis que le ha apartado de otro Mundial.

"La lástima que tengo es que la selección de nuestro país no se encuentre aquí. No creo que se haya agotado el milagro uruguayo, sino que a veces los técnicos han tomado otro rumbo, otros sistemas y, nosotros, en Uruguay siempre hemos jugado de una forma. En el fútbol, no hay nada que inventar, el fútbol es uno solo, no hay más que aplicar la lógica", sentenció.

Y, a tres días del comienzo del Mundial, Ghiggia afirma que los milagros pueden repetirse y que Brasil hará mal si acude tan convencido de su superioridad como aquella selección de 1950.

"El favoritismo es un peligro, porque exige demasiado y hay equipos que pueden llegar y dar sorpresas. Nunca se sabe. Igual que hubo un maracanazo, puede haber un berlinazo. Dentro del deporte y, sobre todo en el mundo del fútbol, todo puede suceder", sentenció.

 

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